Dale, no seas tímido!

Las noticias son buenas si vas a dar batalla pues lo quieras o no allá afuera hay una guerra, no sirve que te escondas ni que vivas rezando; cuando la muerte se alza siempre acaba encontrando. (GF)

Soy un collage de non.fiction y letras encriptadas

viernes, 25 de diciembre de 2009

fiesta


fiesta, originalmente cargada por petalopics.

en estado de

lunes, 21 de diciembre de 2009

Danzando Lambada e




Cientos lo alentaban “¡Abuelo, abuelo!” y yo aplaudía tanto que las manos me ardían. Fue en un pueblo. Los hombres tenían pegadas las camisas a la espalda, las mujeres sudaban frentes y patillas. Tenía 12, era mi turno de viajar con mis abuelos a uno de esos rumbos a los que nunca llegan turistas y las damas se dan de narices con sus ex acompañados de sus nuevas novias a la vuelta de la esquina.

Por fin llegó la gran noche de la kermesse. Nos preparamos prolijitos y perfumados como solteros con una flor en el ojal. Pero sobre todo abiertos a lo bueno que la noche nos daría. Ellos compartieron un vino, me compraron un copo de nieve y me llevaron a jugar a alguno de esos juegos de ensartar un aro en un pato de hule.

La noche avanzaba a medio tono hasta que mi abuela no resistió la invitación del locutor: “nueve y media los esperamos a todos al Concurso de Lambada, los participantes inscribirse ahora, bienvenidos a la fiesta de Coronel Pringles”… Bastó un solo ¿Vamos Martín? para que los dos estuvieran primeros en la lista de los bailarines de la pegadiza canción.

Nadie daba mucho por la pareja del señor pelado y panza prominente y su mujer rubia y alta como una jirafa. A la primera ronda, los buenos observadores ya se habían fijado en los pasos risueños de Martín y en la destreza de Elda. En la segunda ronda los bailarines habían encontrado su yeite: mi abuelo le apoyaba la panza en un vaivén y parecía un señor embarazado apurando suave a su mujer. Más y más gritaban ¡abuelooo! Y me miraban cómplices.

Siguieron a puro ritmo brasileño hasta que las velas se derritieron y todo Pringles festejó los giros de la extraña pareja de la Capital. Hasta llegué percibir que la pareja contrincante amagó con tirar unos maníes al piso con intención de provocar el tropiezo. Pero Martín con su agilidad de joven de espíritu eludió esa trampa barata. Días después salimos en la pantalla de Pringles TV. El festejo fue, claro, con mate y pao de queijo.

FG

jueves, 10 de diciembre de 2009

Llevame a ver un tren


imagen

Escuché el tracatac del tren que se hacía humo y me dí cuenta de que esa sería la última vez. Guardé mi pañuelo en el bolsillo y me prometí no volver a secar más lágrimas. Él se alejaba sin una palabra. Y yo me veía envuelta en sudores de tinta con palabras que no entendió. Me enredaba en frases revueltas como lianas e intentaba caminar por el canto rodado protector de las vías. A la altura de esa estación hablaba sola, afiebrada, delirada. Y todo para qué. Él había decidido otro viaje. Las preguntas sobre el amor se perdían con el rumor de los rieles percudidos.

Era una equilibrista sobre esas líneas de metal que me conectaban con su huída. Empecé a caminar dominando el equilibrio con los brazos abiertos, el vacío no me daba miedo, mucho menos los viajantes ni los niños que iban a la escuela. Caminaba por ese mundo rectilíneo hasta que uno de los operarios que esperaba su turno me descubrió. Su grito ronco me sacudió el alma. Sin embargo, lo miré y descubrí que sus ojos azules guardaban el secreto del océano. Su piel color carbón del linaje de los trabajadores del tren, me invocó. "Espero el próximo tren", atiné. Y suspiré como una locomotora que arriba a un destino nuevo.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Empatía

Cómo no creés en el amor, pregunta Tom.
Ella y su flequillo frondoso se ríen, lo desafían, se inquietan sólo por sí mismos. Azules sus ojos, vestidos celestes, coqueta al andar: esa es Summer.
Pero tiempo después el mundo baila y sonríe con Tom porque durmió con ella. Caminan tomados de las manos, se ríen y se cuentan cosas que nunca a nadie.

A los pocos días la esquiva Summer y la desesperación de Tom por responder Qué somos? pueblan de nubes la relación.

Sobreviene la depresión, hundirse en la cama, odiar al mundo.
Comprender algo de lo que sucedió pos-ruptura es como interpretar un jeróglifico medio borrado en la pared.


'500 Days of Summer' Expectations vs. Reality @ Yahoo! Video

La clave quizá sea aprender a vivir menos en el cuadrito de Expectativas y evitar chocarse tan abruptos con el de Realidad.
Podremos?

Gracias Lake por el regalo! me encantó
(además, me lo gané en buena ley)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Las incontables razones de la impopularidad de este bloc


Su autora no sube imágenes propias muy seguido (menos aún en ropa interior)
La autora definitivamente escribe raro (algunos podrán decir "mal" u "horrible" pero yo digo raro)
Autora casi no commenta otros bloCs
Su autora tiene muy claro que no es popularidad lo que quiere
La autora no cuenta más sus ¿aventuras? sexuales
Autora odia hacer RRPP en la vida real y en la virtual
Su autora asume cada día posiciones más extremas, criticables y antipáticas


Y por sobre todo, como me dijo mi sabio I ching y que paso a reproducir mientras hago pito catalán con la otra mano (creo q es la primera vez que digo pito catalán... en fin...) :
Lo que me otorga valor es que nadie me comprenda.


(Ah! La imagen es de la campaña Dominemos la Tecnología )

lunes, 30 de noviembre de 2009

Esperando las vacaciones






Fuente de la imagen: http://www.flickr.com/photos/30929427@N05/page7/

(post Autobombo)

jueves, 26 de noviembre de 2009

Vox Populi IV

El amor es como la mayonesa: cuando se corta, se corta.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Foto de la semana


en pque centenario, originalmente cargada por petalopics.

En Parque Centenario, con mi pocket y el cielo a punto de desplomarse sobre patos y vecinos, en la semana de la Lucha para Eliminar la Violencia contra la Mujer.

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?

- ¿Qué te parece esto?
Se dejó caer con suavidad sobre las manos, logró ponerse en equilibrio e inició un trémulo y vacilante avance en dirección a Harry. Con la cara congestionada y la blusa colgándole sobre la barbilla y agitando enloquecidamente las piernas, avanzó hacia él.

- ¿Lo has decidido ya?- dijo, sin aliento.
Harry asintió con la cabeza.
-¿Y?- dijo ella. Se dejó caer sobre el hombro y rodó hasta quedar de espaldas, protegiéndose del sol con un brazo como en ademán de dejar al descubierto sus pechos.
Y luego dijo:
-Harry

Harry se disponía a encender un cigarrillo con la última cerilla cuando de pronto le empezaron a temblar las manos.
La cerilla se apagó y se quedó con la caja de cerillas vacía y el cigarrillo en las manos, mirando fijamente al fondo de la radiante pradera.

_ Harry, tenemos que amarnos -dijo-. Lo que tendremos que hacer es sólo amarnos - dijo.



Del cuento: Qué te parece esto? en ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?
, Raymond Carver (1976)

jueves, 19 de noviembre de 2009

La Familia Pettitera


"¡Qué familia feliz!", pensé cuando lo vi con la barba rala, los ojos en rojo y la mirada siguiendo en vano el viaje de una partícula de polvo. El
pater familia buscando a sus vástagos a la salida del colegio parecía, quizá, un poco agotado de tanta algarabía. No es fácil ser cabeza de la familia Pettitera. Hay que entrenar todos los días dedos, muñecas y mandíbulas para desdenfundar la cámara digital rápido cual Billy the Kid y sonreír desencajados a los miles de seguidores in absentia. Más no importa, porque lo esencial es ser protagonistas de la fiesta non.stop.

Los progenitores de la familia Pettitera dedican gran parte del día a contarnos lo jóvenes que se sienten. Incluso mantienen un diario en el que actualizan sus fórmulas para la Dicha, y expresan también aquellos estigmas que marca a quienes no coinciden con el reglamento. Los Otros son lacra, están OUT,
fuera excluidos!

Pero lo más gratificante es ver esas imágenes reventando parlantes, fumando porro o cagando en el parquet del pisito en San Isidro que los abuelos (los padres de él) les proveen. Y mientras la fiesta avanza puede que alguno de los niños pettiteros se desmaye en bolas sobre algún extraño. No importa, todo sigue. Si tan
openminded es ese hogar que, ¡como en el primer mundo!, te facilitan las jeringas para hacer lo propio en el toilette (mamá Pettitera gusta de hablar francés).

Mientras ella derrocha comentarios suspicaces sobre pobres y ausentes, sus invitados vacían la heladera. Él, trago largo en mano, ojea algún culo un poco más tierno que el de su mujer (no necesita buscar mucho). El brindis, la fama y el éxito se desparrama como catarata en el depto de la 5ta Avenida de Zona Norte.

Aún recuerdo las caras de los cuatro retoños pettiteros envueltos en una nube de humo marca Virginia Slims. Muñequitos de una postal animada, los menores anhelan pertenecer a la familia Pinochet o a lo sumo aspiran a algo parecido a lo que tiene el hijodevecino. Pero ya no,
por favor no! nunca más, a la familia Pettitera.

FG
fuente de la imagen: http://imgsrc.ru/panboypeter/a459629.html?

viernes, 13 de noviembre de 2009

Pedro el grande

Mi hermano se enojó con su hijo de 3 años porque le mordió la cabeza.
Lo retó y samarreó fuerte.

Antes de irse a trabajar, el papá un poco arrepentido le pidió:

-¿Me das un besito Pedro?-
-No puedo. Estoy vacío -
-Dale, aunque sea tirame un beso
-Estoy vacío.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Dorian y la seda de los días (II)



Estaba metida en los brazos gordos de mi amiga cuando su pío-pío cortó con tijera la ternura. Demandante como un pichón, en una noche de reunión con mis amigos, Dorian se quejó de que yo no tuviera en mi cama sábanas de seda. Y al unísono deglutía ruidoso un bocadillo que el objeto de su crítica había preparado.

Subrayaba sus pavadas frente a los míos. Así como nunca lo oí cantar, las difamaciones típicas de su especie (hablamos de un pavo), acaparaban el espacio auditivo mientras su fisonomía lo mutaba en buitre.

Algo similar ocurrió el día en que, farragoso, habló de la separación. La relación no lo divertía, distinguí, mientras separaba con su picote las semillas de un pedazo de melón reseco que encontró en la mesa. Aún veía difuso al pavo flamígero que nunca reparaba y desplegaba arrogante el plumón. Mis amigos al oírlo, en cambio, se afilaban los dientes a escondidas como hacen los pumas silvestres agotados de las aves de corral.

Poco a poco percibí que los objetos que tocaba Dorian se opacaban y perdían nobleza. Al igual que cuando hablaba de alguien y lo evaluaba restando puntos en calculadora imaginaria (a este bicharraco los demás siempre le daban en negativo).
Lo suyo era pedir: sábanas , favores y... alpiste. Ese pavo tenía la malévola virtud de hacerme creer que algo le debía.
Hoy vuelvo al nido en mis viejas sábanas y repito: pájaro que comió, voló.

FG

Fuente de las imágenes: http://www.flickr.com/photos/whooz_queen/

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Uncle M



Comíamos unas milanesas cuando enunció su propia teoría de la felicidad. Un rato antes, me había contado que hace décadas probó casi todas las drogas menos las inyectables. Me habló de amigos heroinómanos que tuvieron que comerse el "mono" para sobrellevar la angustia y la abstinencia.
Tomamos un vino traído de Alemania y cuando terminamos se colocó guantes de box invisibles y testeó el reflejo de defensa de Naoko.
Como un nene con su bolsita de caramelos, narró los experimentos psicoquímicos que hacía en El Bolsón por los 70´s pidiéndole al dentista del pueblo recetas con algún derivado de la morfina (o ¿codeína? no viene al caso) porque "no podíamos con nuestras vidas". Y que a los 37 se puso un poco más serio cuando se animó a ser padre. Ser y estar a la altura de la circunstancia.
Mientras lavaba los platos, me confesó que cuando se aburre de manejar el taxi o los pasajeros se esconden en los callejones, para en una plaza y lee dos o tres páginas a la sombra de un ombú.

¿Quién te dijo que estamos obligados a ser felices? La felicidad también es una imposición.


Cuando se fue, encontré esta nota en mi computadora: Queridisima SDobrina flor:laz faltaz d` urtugrajia ce buelbem lokaz porr ke di!
maxdin
.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Leve y líquido

La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes sólo se alimentan […] de cambios súbitos y de estímulos permanentemente renovados […] Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para lograr que el aburrimiento dé fruto.
Entonces, todo el tema se reduce a esta pregunta: ¿la mente humana puede dominar lo que la mente humana ha creado?

Paul Valéry

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Come back here, man. Gimme my daughter.

Presencié un asesinato. El más truculento: un crimen a mordiscones. Me quedaba un sólo y precioso día de estudio cuando ellos, irrefrenables, comenzaron a atacarse. Uno trazó un círculo de amenaza en torno a su presa. Testigo de la agresión, mis ojos debían seguir las líneas de un texto cuyos parráfos se volvieron filas de hormigas alocadas escapando por el margen de la mesa, pero ya no.
Observé con rechazo un tarascón de uno vestido de violeta a otro colorado. Ataque y fuga al rincón opuesto. Ahí estaba yo, había dejado en suspenso mi poca concentración, intentando separarlos como si pudiera contrarrestar el mandato natural. En el agua, el asesinato sucedía ralentizado y mis intentos de distanciar al Betta del Cíclido Boca de Fuego eran manotazos en el aire. ¿Qué hacer con esa redecilla verde manejada por mis dedos asustados?
Me tiré vencida en la cama preguntándome siempre lo mismo: si mi novio me había regalado cinco pececitos ¿por qué había ido insaciable a comprar otros diez? El empleado del acuario jamás mencionó los términos "combatientes", "vietnamitas" o "rencorosos". Y allí miraba cómo sus irisadas escamas se despedazaban y de sus majestuosas colas suaves adiposas quedaban hilachas. Sin poder retomar el estudio, quería echarle la culpa a Poseidón, o a mi novio. En el mini-departamento en que cabíamos mi bici, la pecera, una cama y yo, viví la barbarie.
Al día siguiente con un 2 en la libreta coloqué en los postes "Permuto o vendo acuario en perfectas condiciones". Al regresar miré fijamente el vaivén del agua, esperando a que se levantara la más ligera ola.

FG
Banda de sonido de este post

Sos un fresco sos un rana sos una rica banana


Vos tomás la vida con vinillo y soda

y te hacés el loco con tu voitureé

la vivís al día rigurosa moda

y nunca te falta un pelpa de cien


Qué labure el viejo! yo me tiro a chanta

es el estribillo que siempre gastas

y entre cafetines, timbas y percantas

lo que gana el viejo te lo patinas


Los Twist (S.O.S sos una rica banana)


hoy pasaron este tema y dije: una más, sos vos!

jueves, 29 de octubre de 2009

Sinceridad brutal

“Un buen escritor debe conocer las cosas tan de cerca como le sea posible (…) Escribir bien es escribir con sinceridad. Si un hombre inventa una historia, ésta será cierta según lo que sepa de la vida y lo consciente que sea; de modo que, cuando inventa algo, es como si fuese de verdad”

Esto lo dijo un escritor, periodista, fiestero, borracho y suicida... ah! Ernest Hemingway

miércoles, 28 de octubre de 2009

Naoko hechizada

El corazón le martillea cuando ve sus fotos. Se resfriega contra el piso esperando el celo que aún no llega. Admite aquello que le dijo una ratita ocurrente e interesada: "las lindas siempre quieren estar con los más cancheros" y piensa que en toda falacia se puede encontrar algo de cierto. Desde que supo de sus andanzas no puede dejar de seguir las huellas de ese reo, sucio pero irresistible gato.

Naoko se asume una "gatita sexy" aunque suene a aviso de rubro 59. También conoce de sobra que cuando su macho es comprensible, carece para ella del menor interés. Por eso piensa en él mientras salta de un rincón a otro del salón cómo si quisiera atrapar la imagen de su admirado que se le escapa como mercurio entre los dedos. Conmovida hasta los bigotes al saber que él viajó al mar sólo para buscar un amor quebrado, sigue atesorando las historias románticas con la ilusión de ser de alguna vez la protagonista de la propia.

Por eso, se prepara para conocerlo. Las altas medianeras le parecen rozar el cielo y no le permiten el escape. Se entretiene entonces con el entrenamiento espiritual: consulta el I Ching, el tarot y los astros. Se pinta las uñitas de colores a lo Cindy Lauper y eso le roba gran parte de su tiempo, porque manejar un pincel de una sola cerda no es tarea fácil para una gata de su edad. Ya se imaginó conversando con él, pero intenta ir más despacio, seguir el consejo de su veterinaria-psi: "si te adelantás a lo que va a pasar es porque querés controlar". Mientras tanto se ejercita trepando a extractores de aire y termotanques, también guarda en una bolsita de lentejuelas bombones Royal Canin, cuentas de plástico y bollitos de aluminio arrugado para compartir con él.

Naoko quiere torcer su destino, dar el volantazo de su vida en el amor. Espera que llegue noviembre. Su vida está por cambiar, y como un personaje de Raymond Carver, lo presiente.

domingo, 25 de octubre de 2009

Que duela



Una parte de mi
te quiere escupir la cara
Pero otra parte de mi
te quiere patear la cabeza
Y que duela, que duela
Que duela como duelen los domingos para mí

Pájaros vuelan en mi cabeza
No cesan, me pesan y dejan la nada
Esa sonrisa que abre tu puerta

no empieza, no deja
De esquivar mi cara

Una parte de mí­ te quiere dar un beso eso
pero otra parte de mí
­te quiere llevar a la cama
Y que duela, que duela
Que duela como duelen las mañanas para mí­


(Me gusta Alvi Singer)

sábado, 24 de octubre de 2009

Dorian el pavo (I)

El día que conocí al verdadero Dorian lo descubrí saliendo del baño con la nariz manchada de cocaína. Pese a que teníamos la misma edad, él había quedado congelado en el colegio secundario, un pantano de resentimiento al que los buenos y exigidos niños ingresaban limpitos para recibirse de jóvenes dirigentes de pensamiento embarrado. Pensaba que lo conocía, a veces lo veía como un cóndor volando altivo y ganando algún respeto de los espectadores. Más con el paso del tiempo observé que Dorian se asemejaba a una avestruz. Se movía gracioso entre las cosas pero escondía rápido la cabeza cuando rompía algún objeto al revolear su opaco plumaje; o era apacible y rutinario al empollar huevos robados. En otras ocasiones, se esforzaba y lograba confundirme: arrogante y bello como el pavo real; pero eso sucedía en contadas oportunidades en que sus chistes estaban desafilados y se acercaba manso. Ese día limpié con discreción su nariz, daba una imagen triste, y le pregunté por qué manchaba todo. Rápidamente estiró su cuello a lo largo del suelo, respuesta automática ante la amenaza. Desde esa noche nunca más logró emular plumas en turquesas, ocres o verdes. Su piel se plastificó. Cada vez que paso por un bazar de Once y veo los entumecidos pajaritos artificiales, me acuerdo de Dorian.

FG


En la foto: pavos reales en el parque arquelógico Tikal, Guatemala

viernes, 23 de octubre de 2009

Vox populi III



Andá, Andá. A vos te arrancaron verde...



miércoles, 21 de octubre de 2009

El último caballero es québécoise

Lo que cuento pasó en la playa nudista Zipolite, en México. Estaba desparramada en una hamaca paraguaya. Lo único que necesitaba ese día era mucho líquido y un baño. Había decidido que me largaba de ese paraíso de pelícanos y plantas carnivoras tras mi corto debut en el arte del topless playero. También había probado el mezcal y después de tres días de hablar con extranjeros, me relajé a usar un inglés vago, ya no tenía ganas de pronunciar como me había enseñado el teacher. Tenía dos grandes amigos de viaje, unos israelíes hippies con los que compartía las puestas de sol mientras, ya en traje de baño, nos reíamos de los nudistas que bamboleaban sus joyas sobre la arena en una pasarela imaginaria.
Una de esas noches noche tomé unos mojitos desafiando mi lábil resistencia alcohólica. El umbral de tolerancia, como siempre fue bajo, y terminé sintiendo el aliento (a esas horas pestilente) de un ex soldado de Eretz a la luz de la luna. Tenía que huír, tenía un novio en Buenos Aires que supuestamente respetaba nuestro pacto de fidelidad. Y yo, por supuesto, cumplía mi palabra. A mitad de la noche vomité, pero el baño quedaba a unos cuantos escalones de distancia. En una de mis carreras al inodoro dejé mi rastro líquido en el pasillo.

Era un hotel barato pero la vista panorámica regalaba un mar demasiado verde. A la mañana me dí cuenta que había perdido un teléfono celular que me servía como despertador. El pollo y el mole hacían un maremoto en mi estómago y lo único que podía era reposar como una iguana mirando a lo lejos figuras desnudas y aves cazando sus presas de un picotazo entre las olas.

Las personas que me veían descansando me saludaban con actitud de vacaciones. Un recién llegado, tenía 50 o 60 años y me dijo Hola con un acento raro. Llevaba una guitarra, estaba bronceado, de pelo blanquecino, y se acercó hasta mi aduana de tela. Me contó que era "quebecoise" y sostenía que en un país extranjero se debía de hablar la lengua local. Por eso se esmeraba con un español que sonaba a italiano. Había bajado desde el norte en su camioneta, se había espantado en Tijuana y ahora acampaba allí. Usaba bermudas y hacía un gesto muy canadiense con la boca cada vez que algo parecía exagerado. Le conté de mi partida inminente, los mojitos y el estómago rebelado. Él me dijo que le hacía acordar a su hija, se había divorciado después de 20 años, era arquitecto y trabajaba a distancia, por eso emprendió viaje sin fecha de vuelta. Me contaba sobre construcciones y ecología, pero yo me tenía que conseguir un taxi hacia la terminal de buses. Así fue que él, que tenía la misma edad de mi padre y quería seguir la charla, se ofreció llevarme por las sinuosas rutas de Oaxaca.

Usando el instinto de la buena viajera, acepté sin cierto miedo de ser una chica-sola-lejos-de-casa y con poca energía para la autodefensa causada por la resaca. Arriba de su camioneta hablamos de las bondades de los canadienses hasta que confesó: yo era la primera mujer con la que compartía su travesía. En ese momento la curva por la que íbamos se me hizo eterna y peligrosa. No sé para qué, pero verifiqué si la puerta tenía seguro, aunque saltar no era posibilidad de seguir con vida. Era un viaje largo y se hacía de noche (él temía volver sin luces). Llegamos a la terminal, me ayudó a bajar los bolsos y me abrazó. Me clavó los ojos y me dio un beso sin lengua, delicado como un papel de arroz. Me despedí así del caballero canadiense que me regaló la obscenidad más tierna del viaje.

FG

lunes, 19 de octubre de 2009

Nido de golondrinas. (Blog de Gruss)

Extraído de este blog en donde diariamente leo cosas que me dan ganas de escribir.

El cabello de Ana parece un nido de golondrinas que suelta sus pequeñas ramas para que bailen al compás de la tormenta. No sería raro ver cerdos gritando en las nubes. Ana mira pero no habla. Se tapa los ojos con la palma de su mano derecha mientras con la izquierda aprieta la mía. Sus dedos están más fríos que el aire. El camino arbolado se encorvará enseguida. No lo aseguro pues no lo conozco. Pero lo presiento. A la que sí conozco es a Ana. Adivino sus disgustos y por eso digo que lloverá. Ana sonríe y yo acaricio su mano. A lo lejos el viento empieza a desarmar su cabellera. Huele a cerezas. Las olas de la brisa empiezan a hacer volar las piedras, los caballos, las astillas. Distingo el aroma de su pelo por sobre cualquier otro. Penosamente ella levanta su rostro hasta ver el cielo. De pronto siente una gota en la cara. La miro. No quiero asustarla. Siempre supe que empezaría el aguacero.

Fragmento de un texto inédito del escritor colombiano Carlos Rodríguez. El autor tiene 21 años, vive actualmente en Buenos Aires y estudia Periodismo en la UP.


La fuente es suspendelviaje.blogspot.com

domingo, 18 de octubre de 2009

El revés del tapiz

(Tejedoras en Antigua, Guatemala, enero 2009)

Ella me pide que imagine un tapiz pero visto desde abajo. Ver así, por el revés de la trama, cómo se organiza mi vida desde las entretelas.

Me muestra lo que sucede si tiro con fuerza del hilito amarillo, pongamos, que entreteje un rectánculo y dos triángulos representando mi casa, que a su vez se conecta con un hilo metálico que sostiene mi escritorio de oficina. Casi sincrónicamente se tensan unas cintas moradas que ilustran mi corazón y, por efecto global, las uniones estrujan el dibujo como un trapo rejilla. "Los problemas y soluciones están atados unos con otros como en un tapiz dado vuelta", explicita.
La idea no es que el hilo se corte por lo más finito. Y el ejercicio es que ahora mis manos torpes no estiren el tapiz hasta romperlo. Pero también advertir la peligrosidad de los dedos que parecen nobles manos trabajadoras de campo, pero que más tarde evidenciarán una clara artrosis moral.

Si, en cambio, pruebo soltar de a poco ese cordón que atraviesa la urdimbre gris de la oficina, el bollo lanudo que conforma mi deseo se distiende. Entonces los filamentos que bordan la circunferencia de mi corazón se vuelven menos toscos y se suavizan sin debilitarse.

Lo apoyo con delicadeza en el suelo y me alejo para observar mejor cómo el tapiz vivo se achata libre en el piso. Hasta puedo percibir un último suspiro que lo eleva desde el centro como una raya en la costa antes de volver al agua.

FG

sábado, 17 de octubre de 2009

Volvi al jardín



Cuando te fuiste volví al jardín
que había descuidado de tanto ir
persiguiendo el secreto que descubrí
cuando los ojos se abren, vuelve el jardín.
Esa peste que ardiste pudrió la tierra
el pasto, los frutales, las cosas buenas
el árbol de naranjas secó por siempre
no ha dejado ni una simiente


Tenía frutas preciosas, sólo por fuera
pero ni una semilla que fuera buena

Sos lo que perseguías, sos esa tierra lejana de tus cosas, sos
patria ajena
Ni bien dije a la tierra que no volvías nacieron flores nuevas todos los días
Es más, deje la casa, duermo en la tierra
bajo un árbol enorme que me da fuerza

La felicidad no fue tenerte,
la felicidad total fue perderte.

Cuando te fuiste volví al jardín

que había descuidado de tanto ir
persiguiendo la bestia que descubrí;
cuando los ojos se abren
vuelve el jardin
.



Gabo Ferro

lunes, 12 de octubre de 2009

La evolución del pan


La Cucchinotta auto-didacta mejora a fuerza de prueba y error.
Veáse, compárese y cómase.

(el gato gremlin es creación de mi TÍO)

viernes, 9 de octubre de 2009

Brasil




Todavía uso la toalla blanca con el perrito carpintero para secarme la cara. La compramos en uno de esos centros comerciales que en los 80 existían en Brasil-potencia mundial. También me habían comprado una malla naranja con moños verdes. La malla se ataba a los costados y dejaba a la vista unos tajos laterales que dejaban ver mi piel sobre las costillas puntudas. Me perdí una noche en una feria de la isla en la que tomabámos unas semanas de descanso, y esa noche no escuché el murmullo argentino que se reproducía como un pulpo por las calles. Perdida entre los adultos. Recuerdo que sorpresivamente un mulato me tomó de la mano. No me asusté. La piel de la palma de la mano izquierda suave y de color aceituna, sus dedos callosos calmaban la ansiedad, él parecía buscar a un adulto responsable aunque me mirara de reojo y yo viera una chispa en su pupila. Aunque ahora dudo. Iba feliz con mi novio portugués a mis intensos seis años, cuando llegó mi madre con las comisuras ladeadas hacia abajo como si dos anzuelos se las tiraran desde el piso y los ojos inyectados en futuras posibles desgracias de madre-con-hija extraviada. El noviazgo más fugaz del mundo; el primero de una larga saga que en ese instante ignoraba. Pero todo era alegre. La gente elegía el blanco en las camisas, sandalias y una flor en la cabeza o un sombrero. Los tambores marcando los latidos. También los desfiles nocturnos en los que me escapaba del palco adonde se sentaban a mirar mis padres y mi hermano. Salía de esa oscura habitación y bailaba con mujeres como pavos reales que desfilaban felices sacando la cola para atrás. Me regalaban sus joyas o me llenaban la cara de besos y mi rostro relucía con brillantina transpirada de otros. Me acuerdo regresando del centro comercial a tomar la merienda, antes de bañarme y despegarme la arena metida entre mis huecos. Mi hermano con su amigo Pablo todo el día en diabólico plan, disputándose el ránking de caprichos y chistes pesados. En mi memoria aparezco envuelta en la toalla de estreno con el perrito simpático sobre mi pecho y mi panza antes de entrar a bañarme. Doy vueltas, invento una coreografía languida a veces y saltarina por momentos. La toalla cae y vuelve a subir frente a mi público infantil. Mi cuerpo aterciopelado, durazno, el tatuaje de la malla dibujando la piel bronceada y la diferencia de la pálida. Canto "Brasil, lalalalá" y tapo solo la cadera, colgando la toalla del hueso de la ingle. Otra vuelta y mi culo perita expuesto a la platea para admiración de los que miran. Mi hermano dice hijadeputaboluda y sale corriendo a su cuarto. Pablo se queda y se acerca más. Extiende la mano con la intención de quedarse con la toalla, que vuela con mis manos huidizas de mariposa que se posan y aletean como si parpadeara, más que atraparme. Lo esquivo. Jugamos al torero y domadora hasta que los cachetes se ponen como tomates. "Vení Luli" Escucho el timbrazo materno. "Pero estamos jugando"- Le arrebato mi túnica y mientras bajo la escalera, un pájaro amarillo vuela desde la ventana en dirección a la playa. Pablo se escapa como un marido en infracción.

Todo vale en carnaval. Ese hombre vestido de mujer, el primer travesti que vi, tenía barba y un vestido de vieja de barrio oscuro y salpicado con florcitas . Marcaba el ritmo moviendo el pie como una hoja de afeitar oscilante. Con zapatos de cuero, los tacos vencidos y una media color piel rasgada por un camino que viajaba desde los testículos hasta el talón. Las mujeres carnosas de las scolas rebotando sus nalgas, los ecos de birimbao, los bailarines regalándome sus estándartes rojos y dorados, sus tocados de flores falsas, las pulseras fosforescentes.

Me seco la cara con la toalla y miro la hora. El perrito carpintero golpea un cubo de madera hasta que las astillas vuelan. Es tarde. Me voy al trabajo tarareando: Brasillll..la la lalalá....

FG

Fuente de la imagen: Fernanda Cohen


domingo, 4 de octubre de 2009

Los anti-Benvenuto (o cómo es mi familia)


Mi abuelo Martín va a cumplir 85. Es tan ateo que cuando pasa cerca de una iglesia le da picazón, odia la cebolla en la comida y es hincha de Vélez.
Hace dos años cuando lo entrevisté me contó que trabaja desde los 17 años y que, pese a que hoy tiene una economía bastante buena para un jubilado, él "siempre fue y será un proletario".
Sus manos son hábiles y simétricas, tiene el dedo índice tajeado, tal vez de cortar la carne para el asado o de serruchar maderas en su tallercito. Todos los días él y mi abuela cuidan a los mellizos pequeños de mi prima. Cuando habla de ellos con la sonrisa se le achinan los ojos y se pierden entre sus arrugas.

Si voy a visitarlo me preparo con el estomágo vacío para atiborrarme de Coca cola, pan (objetos preciosos que escaseaban en casa cuando era una niña), luego frutas, postres y chocolates. Sin solución de continuidad, nos movemos en bloque al calor de la cocina y tomamos unos mates y con ese mismo ritmo abrimos algún prodigio de las panaderías de Villa Santa Rita. O salimos al patio y miramos las plantas que cuidan como hijos, me muestra alguna modificación que McGyver octagenario porteño acaba de hacer en la casa, aunque mi abuela le ruegue a gritos que se quede quieto.

Si bien no siempre se da, o porque no estamos de humor o porque está mi prima charlatana, cuando somos pocos, en el living decorado por puzzles de miles de piezas que mi abuelo armó, se despacha como alguien a quien siempre me encanta escuchar. Sentados a la mesa, mientras comemos fideos cortados a cuchillo especialidad de mi abuela, Martín da su visión sobre la política nacional y todos aportamos nuestra voz y punto de vista a la discusión.

Esta vez me contaron que van a hacer un viaje con un grupo de jubilados pero que decidieron actuar de sordos y que vamos a ir porque ya sacamos los pasajes, qué si no! Los próximos compañeros de viaje, parecen ser ácerrimos menemistas declarados o algo que no sé si es peor o igual: macristas.
Acusan a Cristina de tener un pasado dudoso y de manejar la red de prostíbulos, contó mi indignado abuelo, quien en los últimos años se alineó al kirchnerismo, aunque doy fe: mi abuelo no tiene nada del cancherismo de los jóvenes K, que quede claro. Y, prosiguió: intenté explicar las razones de mi apoyo al Gobierno y también las cosas con las que estoy en desacuerdo, pero no pude llegar a nada.

En un momento, tras compartir otras anécdotas deplorables de esos jubilados violentos, uso una frase para definir que refleja por qué lo quiero tanto: "Además Florcita, son todos unos come-hostias increíbles "

martes, 29 de septiembre de 2009

Tendencias verano 2010


Me llevo uno de estos a mis próximas vacaciones en playas nudistas mexicanas.


Fuente de la imagen

jueves, 24 de septiembre de 2009

Vox Populi (en la calle)

"Teníamos una típica relación amor-odio: yo lo amaba y él me odiaba"

martes, 22 de septiembre de 2009

Rastrojos del último ruiseñor


Abrojos cholulos de un amor
y una concha multicolor
rejuntan odio como un ardor

Un coscorrón, un cotillón y
el acoplado de un camión
le hacen chas-chas al mandibuleo
de un tiempo anterior

Ya no florece ningún temblor
ni enceguece aquel reflector
la letanía triunfa
sobre la lozanía
y mi latido se apaga
como un tambor



/Estoy leyendo a Perlongher, neobarroco e inspirador... (or... or)

viernes, 18 de septiembre de 2009

Vox populi

Me dijeron: "No gana nada con desesperarse", y yo respondí: "¿Y quién dijo que lo hacía por competir?"

lunes, 14 de septiembre de 2009

Fin de semana panadero

Hice mi primer pan solita y quedó así... Charán: ( 3 bollos en en degradé de tamaño).




La receta es ésta:

Ingredientes:

- 500g de Harina 000
- 250g de Harina integral extra fina
- 30g de Semillas de Girasol
- 30g de Semillas de Lino
- 30g de Semillas de Sèsamo
- 60g de Azùcar
- 15g de Sal
- 20g de Levadura
- 450cc de Agua

Procedimiento:

- Disolver la levadura con la mitad del agua indicada agregando 1cda de azùcar y 3 de harina 000 del total de la receta. Dejar reposar unos 20 minutos.
- Incorporar todos los ingredientes en un bowl y amasar hasta que queden bien integrandos. Tapar con papel film y dejar levar hasta que duplique su tamaño.
- Enmantecar o echar aceite en spray a un monde para budines.
- Formar bollitos con la masa, y colocarlos uno al lado del otro dentro de la budinera. Dejar que leven nuevamente y espolvorear con semillas.
- Llevar a un horno medio/fuerte por 5o minutos.

*** Cuando el pan este tibio lo podemos cortar en rodajas y guardar en el freezer


Sacada de este blog

domingo, 13 de septiembre de 2009

Prosa de noche II


II

Ahora sacudo la cabeza, los aros bailan junto con los recuerdos de anoche,
los párpados caen viudos de vos mientras la lluvia inunda mi living.

Relamo mis heridas convencida de que todo se iba ir arreglando,
al tiempo que unos baldes que coloqué bajo las goteras se llenan inconsolables del agua que el techo derrama.
Mejor ir y desagotarlos,
antes de quedar absorta mirando ese cuadro sin colgar, la ropa sucia, las gotas chapaleando sobre el techo
y el pescado aún sin vender.

Afuera, los grillos no entienden nada.

martes, 8 de septiembre de 2009

En contra de cualquier genetismo

Me gustó este fragmento del cuento Algunos personajes y situaciones que no deberían formar parte de un cuento sobre el peronismo

En Un Grito de Corazón

“Finalmente está el militante genético que dice con orgullo en una esquina: Mi abuelo fue peronista, mi padre fue peronista, yo soy peronista, porque el peronismo le dio dignidad a la clase obrera. Es uno de tantos a los que les alcanza con sentirse peronistas. Para él, el motor de la historia es la nostalgia. El viejo eslogan Patria o Muerte lo conmueve más por su rusticidad y la evocación de un compromiso que por su significado anticolonialista. Militante genético ¿qué estás haciendo con tu vida? ¿Cómo alguien puede entender la política como un bien heredable? Aunque, pensándolo bien, la opacidad de sus palabras daría un excelente personaje secundario. Por ahora, y sólo por ahora, entonces, no lo descartemos del todo”.

Terranova Juan, Un grito de Corazón, Reservoir Books, p. 64-65

Pro-sa de noche I

I
Imaginé que entre tu pelo,
debajo de tu cama,
encima del ropero
guardabas tu ternura.

La busqué en el hueco del ascensor,
entre las gotas de la ducha.
Quizá pensé que en el rincón de tu terraza me esperaban
tus manos seguras de empezar algo.

Como una novia puntual y desdichada,
que arrastra la cola del vestido entre las huellas que dejan los cartoneros,
ahora lo sé y ... (bueno)
me retiro en puntitas de pie.

lunes, 7 de septiembre de 2009

De otros

No es porque esté escasa de inspiración... si no que estoy filtrando un poco lo publicable y lo que es mejor que quede en mi libretita de papel.

Por eso, este texto de Suspendelviaje me parece contundente y me ayuda a seguir desmenuzando el para qué de la mera exposición.

Pornoblog III
Un blog es un montón de postales secretas que no deberían mandarse jamás. Es desnudarse inútilmente ante una multitud de indiferentes y desconocidos. Desangrarse para qué. Confesar el pecado a quién. Si al menos hubiera un dios. Pero del otro lado no hay nadie. Hasta el cartero murió anoche. Las postales se acumulan como papeles sucios en el muro fantasmal. No debieron ser enviadas. No debieron ser escritas ni compartidas. ¿Por qué entonces la maldita exhibición de miserias que a nadie interesan?

L.

martes, 1 de septiembre de 2009

Ejercicio en transporte público

I
La ciudad es un estado mental. Me pregunto ahora si cuando me bañe entre suaves hojas verdes y blancos paisajes exfoliantes podré dejar de ver la vida en cientos de ventanas, miles de pestañas y millones de ojos que silenciosos siguen mi trep.trep.trepidar.


II
Hace días que el tiempo se estira como chicle derretido mientras yo me mudo. Bien quisiera que la mudanza fuera casi instantánea como quitarme esta remera que tengo pegada al pecho y que de un tirón hago volar. Pero mudo como una víbora viejita y sin dientes, un poco por obligación y otro poco por necesidad.

(base en la sección Composición Tema de esta revista)

domingo, 16 de agosto de 2009

Algo pasa

Si ella se descose en llanto y él pierde la voz, las respuestas, la reacción humana.
Si construyeron entre los dos una casa con palitos de helado y en los días que se pisan, uno tras otro, él y ella no se reconocen ni las pecas.



Ella metió convencida su tristeza en una cartuchera con cierre inoxidable, hermética, con ínfulas de caja de seguridad. Sin embargo, esas bolitas de sensaciones agrias punzan por escaparse entre los dientes de metal y no la dejan descansar.



(yo les avisé que algo -no muy bueno- pasa y el que avisa no es traidor)

jueves, 16 de julio de 2009

Cosas que me dan vergüenza


Saludar a un actor o director después de la obra si no me gustó mucho su laburo / Estar con la “farmacia” abierta y darme cuenta mucho tiempo más tarde / Saber que me estoy poniendo colorada / Tener que pedir dinero a alguien para vivir (nmc) / Aparecer en tanga o con poca ropa en alguna foto en alguna red social o ser googleable en paños menores (nmc) / Conocer las miserias íntimas de las personas que se hacen las cancheras (va) / Pedir descuento o regatear muy seguido (dependiendo del vendedor lo hago o dejo de hacer) / Ver a los reidores en los trabajos intentando escalar (va) / La gente que quiere cagar más alto que su propio culo (frase de mi amiga monolopez) / Una señora vieja, gorda y con bincha que usa jogging y tiene cara de haberse congelado a sus 10 años que viene a danza (va) /Decirle a alguien que tiene un orégano en el diente / La gente que se la pasa llorando el mango y después te cuenta que se va de vacaciones a L´uropa (va) / Los que se ponen la camiseta de la empresa (va) / Contar cuándo me mandé una real cagada injustificable / Las quejas de la clase merda y su ceguera respecto de lo que pasa alrededor de ella (va)/ Las rondas de nombres que incluyen presentación / La TV de aire / Que a veces me salga frío el mate / Mi actualnivel de inglés / Mi cara después de llorar.


nmc: no es mi caso

va: vergüenza ajena

martes, 14 de julio de 2009

Cadenas de mail buena onda



No hace mucha falta aclarar que odio las cadenas de mails y más cuando vienen con PPTs a colores y frases hechas.
Pero... hace más o menos un mes recibí un mail con el título Nuevas Recetas, enviada por una amiga (cocinera ella) y la invitación a mandar una receta rápida y fácil a 20 amigos para recibir, a mi vez, 20 recetas de amigos de amigos.
El resultado fue e-pe-ta-cu-lar y mi casilla se fue llenando de verdadera sabiduría culinaria y colaborativa, por parte de desconocidos que no tuvieron pruritos en compartir sus secretos de cocina rápidos y fáciles.
Todo esto para decir que vengo laburando esta torta de zanahorias que sale genial, esponjosita y húmeda, y sorprendiendo a los comensales...
(la foto fue sacada a eso de las 21 por eso la *luz mala*).

Yo le agregué semillitas de amapola y mi mascota supervisó de cerca...

La receta enviada por mi amiga invisible Luciana es la que sigue
1.
3 zanahorias hervidas
1 1/2 taza azucar
3 huevos
3/4 taza aceite maiz
rayadura limón o escencia vainilla

licuarlo

2.
1 bol poner:
2 tazas harina luedante
1 1/2 cuchdita. polvo hornear

mezclar 2 + 1
batir

si podés cernir la harina mejor

aprox. 45 minutos de horno.

Charán...

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Take Back The Tech

Que Ganesha nos ayude a liberar de paquetes y obstáculos el camino

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